La influencia del microbioma oral en la salud sistémica

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Me llamo Norberto Montané, soy el director de Clínica Dental Dr. Montané y suelo escribir habitualmente en este blog de salud dental. A lo largo de mi trayectoria clínica y docente he visto cómo conceptos que antes apenas se tenían en cuenta han ganado una importancia crucial en nuestra salud bucodental. Uno de ellos es el microbioma oral, un campo que conecta directamente con la salud sistémica y que hoy quiero explicarte en esta publicación.

¿Qué es el microbioma oral?

El microbioma oral es el conjunto de microorganismos —principalmente bacterias, pero también hongos, virus y protozoos— que habitan de forma natural en nuestra cavidad bucal. Lejos de ser patógenos en sí mismos, estos microorganismos cumplen funciones protectoras, inmunorreguladoras y digestivas. De hecho, forman parte del ecosistema que mantiene el equilibrio entre salud y enfermedad.

En la boca conviven más de 700 especies microbianas, localizadas en distintas superficies: lengua, encías, mejillas, paladar, mucosa y dientes. Esta comunidad se encuentra organizada en biopelículas o biofilms, como la conocida placa bacteriana. En condiciones normales, esta simbiosis protege frente a agentes patógenos externos, regula el pH, participa en la degradación inicial de los alimentos y mantiene la integridad de los tejidos orales.

Cuando este equilibrio se rompe —por ejemplo, por una higiene oral deficiente, el uso indiscriminado de antibióticos o un sistema inmunológico debilitado— el microbioma puede alterarse, dando lugar a procesos inflamatorios, infecciones y enfermedades bucales como la gingivitis o la periodontitis.

Con nuestro tratamientos de periodoncia abordamos directamente muchas de las alteraciones relacionadas con estos desequilibrios microbianos.

Relación con el sistema inmunitario

La relación entre el microbioma oral y el sistema inmunitario es directa y constante. La cavidad bucal es una de las principales puertas de entrada de microorganismos al organismo, y por eso, el sistema inmune ha desarrollado mecanismos específicos de defensa en esta zona. A nivel mucoso, epitelial y salival, se produce una vigilancia inmunológica continua que regula qué bacterias pueden convivir en equilibrio y cuáles deben ser neutralizadas.

Un microbioma bucal sano actúa como barrera biológica: impide la adhesión de microorganismos patógenos, compite por nutrientes y estimula respuestas inmunitarias locales de forma controlada. Cuando esta microbiota se encuentra en equilibrio, colabora con el sistema inmunológico en la defensa del huésped.

Por el contrario, un desequilibrio microbiano genera inflamación crónica de bajo grado, que puede desencadenar respuestas inmunitarias descontroladas. Esto no solo afecta a nivel bucal —provocando enfermedades como la periodontitis—, sino que también puede desencadenar procesos inflamatorios sistémicos, favoreciendo enfermedades autoinmunes, cardiovasculares o incluso neurológicas.

En muchos pacientes inmunocomprometidos, o en fases de tratamiento médico como la quimioterapia, el microbioma oral sufre alteraciones relevantes. De ahí la importancia de su evaluación y control desde el entorno odontológico.

Desequilibrios del microbioma: cómo afectan a la salud general

Cuando el microbioma oral pierde su equilibrio, lo que denominamos disbiosis, las consecuencias no se limitan a la cavidad bucal. Diversos estudios han demostrado que la inflamación originada por infecciones orales crónicas puede extenderse al resto del organismo, generando efectos sistémicos relevantes.

Por ejemplo, en pacientes con enfermedad periodontal avanzada, es frecuente observar niveles elevados de marcadores inflamatorios como la proteína C reactiva o la interleucina-6. Estos mediadores pueden contribuir al desarrollo de patologías cardiovasculares, como la arteriosclerosis o el infarto de miocardio. De hecho, los patógenos orales han sido identificados en placas de ateroma coronarias, lo que evidencia su capacidad de diseminación.

Otro ejemplo claro es la relación entre periodontitis y diabetes tipo 2. Un paciente con control glucémico deficiente tiene más riesgo de sufrir alteraciones periodontales, pero también ocurre a la inversa: una infección crónica en las encías puede empeorar la resistencia a la insulina. Este círculo vicioso debe romperse con una intervención conjunta entre medicina y odontología.

Además, ciertas bacterias orales pueden ser aspiradas hacia el tracto respiratorio, favoreciendo infecciones pulmonares, especialmente en pacientes mayores o con movilidad reducida. La salud oral, por tanto, debe entenderse como un componente clave de la salud global, y no como un ámbito aislado.

La influencia del microbioma oral en la salud sistémica - microbioma oral salud sistemica 02 2025

Ejemplos de casos clínicos

Teresa, paciente con periodontitis crónica y control glicémico alterado

Teresa es una paciente de 52 años, diagnosticada de diabetes tipo 2 mal controlada, acudió a consulta por sangrado persistente de encías y movilidad dental progresiva. Tras la exploración clínica y una radiografía panorámica, se confirmó una periodontitis crónica severa con pérdida ósea generalizada.

Realizamos un tratamiento periodontal completo, incluyendo raspado y alisado radicular, junto con pautas específicas de higiene oral y revisiones periódicas. En paralelo, se coordinó el seguimiento con su endocrinólogo. A los seis meses, no solo había mejorado la salud periodontal, sino que su control glucémico también se estabilizó significativamente. Este caso refleja cómo el abordaje de la salud oral puede tener un impacto directo en enfermedades sistémicas.

Jose Luís, colonización oral y riesgo de endocarditis bacteriana

Jose Luís es un varón de 68 años, con antecedentes de prolapso de válvula mitral y sin seguimiento cardiológico reciente, presentó fiebre intermitente y malestar general. En la historia clínica, destacaba una extracción dental reciente sin profilaxis antibiótica previa. Tras diversas pruebas hospitalarias, se diagnosticó una endocarditis infecciosa causada por Streptococcus sanguinis, una bacteria común del biofilm oral.

Este caso pone de manifiesto la importancia de evaluar el riesgo cardiovascular en pacientes antes de procedimientos odontológicos. En la Clínica Dental Dr. Montané aplicamos protocolos de prevención para reducir el riesgo de endocarditis infecciosa en odontología, especialmente en pacientes con factores predisponentes.

Raquel, tratamiento periodontal y mejora de síntomas sistémicos

Raquel es una paciente de 64 años, con diagnóstico reciente de artritis reumatoide, presentaba también signos evidentes de enfermedad periodontal activa: sangrado, halitosis y retracción gingival. Le propusimos un tratamiento de desinfección periodontal junto con mantenimiento y evaluación microbiológica periódica.

A lo largo del primer año, observamos no solo una mejora clínica y radiográfica en su periodonto, sino también una reducción significativa de la inflamación sistémica y de los brotes articulares, según nos informó su reumatólogo. Este tipo de evolución clínica nos recuerda que la cavidad bucal puede actuar como foco inflamatorio crónico que agrava enfermedades autoinmunes si no se trata adecuadamente.

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si tengo un desequilibrio en mi microbioma bucal?

Algunos signos frecuentes son mal aliento persistente, encías que sangran con facilidad, sensación de boca seca o infecciones recurrentes como aftas o candidiasis. También puede haber acumulación de placa, sarro o molestias digestivas que se originan en la boca.

¿Puede una mala salud oral afectar a otros órganos?

Sí. Cuando hay infecciones crónicas en la cavidad bucal, las bacterias pueden diseminarse por vía hematógena y afectar órganos como el corazón, los pulmones o las articulaciones. También se ha vinculado el estado del microbioma oral con la evolución de enfermedades como la diabetes o el Alzheimer.

¿Los antibióticos alteran el microbioma de la boca?

Sí, especialmente si se usan de forma prolongada o sin indicación clara. Los antibióticos no solo eliminan bacterias patógenas, sino también microorganismos beneficiosos, generando un desequilibrio (disbiosis) que puede favorecer la aparición de hongos como la Candida albicans o bacterias resistentes.

¿Cómo puedo cuidar mi microbioma oral día a día?

Mantener una buena higiene bucodental, evitar el consumo excesivo de azúcares simples, no fumar y mantener la hidratación son pilares fundamentales. También es importante acudir a revisiones periódicas y evitar productos orales muy agresivos, como colutorios con alto contenido en alcohol, si no están indicados.

¿Existe alguna prueba para analizarlo?

Efectivamente, existen pruebas microbiológicas que permiten identificar los tipos de bacterias presentes en la cavidad oral. Estas pruebas son útiles, por ejemplo, en tratamientos periodontales avanzados o en pacientes con enfermedades sistémicas. No son necesarias en todos los casos, pero pueden ser una herramienta diagnóstica valiosa en determinados contextos clínicos.

¿El uso de colutorios influye en el equilibrio microbiano?

Depende del tipo de colutorio y del tiempo de uso. Los colutorios con clorhexidina o alcohol pueden alterar la microbiota si se usan sin control. En cambio, otros colutorios con prebióticos o componentes suaves pueden incluso ayudar a restaurar el equilibrio. Siempre deben utilizarse bajo recomendación profesional y adaptados a cada caso.

¿Qué relación hay entre la enfermedad periodontal y enfermedades cardíacas?

La periodontitis genera una inflamación crónica que puede afectar al endotelio vascular y favorecer la formación de placas de ateroma. Además, las bacterias orales pueden llegar al torrente sanguíneo e impactar directamente en el corazón. Esta relación ha sido ampliamente documentada y debe tomarse en serio, sobre todo en pacientes con factores de riesgo cardiovascular.

Artículo escrito y verificado por el Dr. Norberto Montané Pamies
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Dr. Norberto Montané Pamies

- Estudios de Medicina y Odontología (Universidad de Barcelona).
- Formación clínica (cirugía maxilofacial en Barcelona y Nueva York).
- Postgrados y masters en implantología oral, fisiopatología craneocervical y articulación temporomandibular.
- Profesor colaborador del Master en Ortodoncia de la Universidad de Barcelona (UB).