Los grandes enemigos de los dentistas: Tabaco, alcohol y azúcar

Los grandes enemigos de los dentistas: Tabaco, alcohol y azúcar

Tener una sana y estupenda sonrisa no es algo imposible. Como todo es cuestión de saber mantener una correcta higiene bucodental y procurar no dañar los dientes con alimentos o actos que puedan ser perjudiciales para los mismos. Por todo esto es que hoy desde Clínica Dental Dr. Montané nos gustaría reflexionar sobre un tema que nos parece de lo más interesante y que puede ayudar a muchas personas a conseguir esa sonrisa que todos quieren tener, nos estamos refiriendo a los grandes enemigos de los dentistas: tabaco, alcohol y azúcar.

Al nombrar estos tres elementos la verdad es que no estamos diciendo nada nuevo que pueda sorprender. Todos ellos inciden de una manera completamente negativa en la salud bucodental de las personas porque no son nada saludables y, por lo tanto, afectan al ritmo biosaludable. Procurar llevar una vida sana y equilibrada debería formar parte de nuestras vidas y de nuestros hábitos diarios.

El enemigo principal de tus dientes, el azúcar

Comenzaremos por el “enemigo” estrella de los profesionales de la odontología: el azúcar. La caries se origina debido a la acción de bacterias que existen en la boca y que atacan el esmalte dental. Unos alimentos procuran combatir el efecto de dichas bacterias y otros que potencian la aparición y proliferación de esas bacterias por lo que la consecuencia de padecer de caries es más elevada. Si se lleva una dieta rica en dulces, galletas, golosinas, donde su principal componente es el azúcar y no se sigue una estricta serie de medidas de higiene bucodental, es muy probable que este producto se quede incrustado en los dientes y dificulten la tarea de la saliva para deshacer el azúcar y con ello favorecer la llegada de la caries.

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Pero no sólo en los dulces se puede encontrar el azúcar. También lo hallaremos en los zumos de frutas industriales, refrescos, tés de botella o en el pan. En todos ellos se abusa de ese componente y son propicios a provocar la aparición de caries. Es de lógica por tanto el recomendar un consumo responsable y moderado de los mismos. Siempre que se combine con visitas periódicas al dentista y una cuidada higiene dental no hay que temer por la salud de nuestros dientes.

Siguiendo con otro de los factores negativos para los dentistas no podemos dejar de hablar del tabaco. Una gran variedad de estudios publicados han llegado a demostrar que el hábito de fumar en un agente protagonista que incide directamente en el desarrollo de enfermedades periodontales. En personas fumadoras se ha deducido que el consumo de este producto altera la respuesta inmunológica del paciente contra las infecciones, poseen una disminución de su capacidad de reparar los tejidos bucales y a la hora de la cicatrización de heridas el proceso se dilata en el tiempo. Estos mismos análisis e informes también han logrado crear una serie de procedimientos que no están indicados en pacientes fumadores tales como los implantes de titanio donde se ha demostrado que los fumadores tienen 2 veces un mayor riesgo de perder sus piezas dentales de los que no lo son.

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Se ha dicho mucho sobre dejar de fumar, pero en cuestiones de salud bucodental aquí les dejamos unas cuantas para que lo tengan en cuenta: su dentadura no tendrá ese color amarillento, reducción de enfermedades periodontales, mejora de los sentidos del gusto y del olfato y olvidarse de la halitosis.

Consecuencias del uso y abuso del alcohol

No podemos dejar de lado el problema del alcohol y lo que ello conlleva para la salud bucodental. El desgaste que sufren los dientes por el uso y abuso de las bebidas alcohólicas. Por desgracia aparece cada vez en edades más tempranas debido a factores externos como el “botellón” que, unido a una dieta pobre en nutrientes, provocan un efecto negativo en los pacientes.

Los dientes no se desgastan por beber alcohol de una manera responsable e inteligente. La erosión y las enfermedades dentales surgen por el abuso indiscriminado y por la falta de un buen mantenimiento bucodental. Pero es evidente que estas bebidas poseen una acidez que es perjudicial completamente. El diente se debilita debido a estos niveles de alcohol y llega también a afectar a la saliva, cambiando su pH y con ello generar un desarrollo de bacterias nocivas y propiciar la aparición de enfermedades bucales. El pH es fundamental para lograr un mantenimiento de los componentes defensivos de la boca.

Así que dedicarle unos minutos al día a nuestra salud bucodental, llevar una dieta sana y equilibrada, no abusar de ciertos alimentos o sustancias, puede ser una garantía de éxito para conseguir un buen estado de salud general.