Verdades y falsedades sobre los blanqueamientos dentales

Verdades y falsedades sobre los blanqueamientos dentales

No se puede negar la evidencia de que uno de los tratamientos más demandados en la actualidad es el del blanqueamiento dental. En este post de hoy queremos hablar sobre las verdades y falsedades sobre los blanqueamientos dentales. Porque en Clínica Dental Dr. Montané nos gusta informar con veracidad a nuestros pacientes esperamos que os sea de utilidad.

El blanqueamiento dental y todo lo que representa

El blanqueamiento dental es una buena solución para tratar superficies con un nivel bajo o moderado de manchas, pero puede que no sea el tratamiento estético más adecuado si las manchas son más oscuras o profundas. Por lo que no hay que dejarse engañar y tener toda la información posible antes de someterse a cualquier tipo de tratamiento. En este caso, ser consciente también de los efectos secundarios. Éstos pueden ser mínimos que se pueden prolongar durante unos días pero no son importantes. Pueden ser del tipo de sensibilidad dental o de cierta irritación de encías pero en caso excepcionales. Ponerse en manos de buenos profesionales es la mejor solución para lograr los mejores resultados con las garantías adecuadas.

Un blanqueamiento dental no es duradero en el tiempo. Es verdad que si realiza un mantenimiento correcto y se combina con visitas periódicas al dentista, se puede lograr una durabilidad del tratamiento durante más tiempo. Los malos hábitos y una mala higiene dental pueden provocar que los efectos se malogren con el paso del tiempo.

Las pastas dentales pueden blanquear los dientes pero no quitar todas las manchas que se tengan. Algunos de esos dentífricos es verdad que ayudan a eliminar pequeñas manchas de tipo superficial pero si se quieren obtener los mejores resultados es hacerse un blanqueamiento profesional.

Ser consciente de que no todos los dientes responden de la misma manera ante un blanqueamiento. Cuando se decida por hacerse uno hablarlo bien con el profesional para que nos aclare qué tono podemos conseguir con el tratamiento blanqueador. Si se tienen prótesis dentales hay que informar al dentista.

El blanqueamiento dental puede dañar el esmalte. Es por este motivo que hay que solicitar los servicios de profesionales para realizarlos para que los productos que se utilicen estén garantizados y avalados por toda la normativa vigente es estas cuestiones.

No es malo hacerse un blanqueamiento dental siempre que se hagan bajo la supervisión de especialistas y cumpliendo sus consejos. Es bueno que antes de practicarse esta intervención se haga una revisión para saber si se cumplen las condiciones para poder practicar este tratamiento blanqueador.

El tratamiento de blanqueamiento dental nunca se realiza en una única sesión. Siempre son necesarias varias y en cada una de las cuales se aplicará el gel. Como mínimo va a ser necesario acudir a dos visitas para conseguir al blanco de los dientes deseado. Hay que resaltar que no todo el mundo reacciona de igual manera al tratamiento, de modo que habrá gente que con menos sesiones experimentará un mayor blanqueamiento y otros necesitarán de más sesiones para conseguir blanquear los dientes.

No todos los geles son iguales. Las dos opciones más utilizadas son el peróxido de carbamida y el de hidrógeno. Ambos producen un efecto parecido, aunque la carbamida tiene un proceso más lento y se recomienda utilizar con un acelerador o durante la noche. Además, se necesita una concentración más elevada de carbamida que de peróxido de hidrógeno, unas tres veces más.

Debido a que este último es un producto químico inestable, es más caro de producir. Es por eso que muchos proveedores solo ofrecen productos basados en el primer componente. Así pues, el hidrógeno reacciona inmediatamente cuando entra en contacto con los dientes y es más adecuado para tratamientos de corta duración y no se necesita una luz aceleradora.

Finalmente nos gustaría incidir en que el tener unos dientes blancos es un método muy aceptado para mejorar la imagen de los pacientes pero que también puede degenerar en una obsesión para algunas personas. Durante los últimos años esta “obsesión” se ha ido viendo acrecentada y hasta tiene un nombre: blancorexia. Recordar que no todos los tonos de los dientes son iguales y que todo depende del esmalte que tenga cada persona. Si se persiste con esta obsesión se puede llegar a provocar otros tipos de problemas con la salud bucodental.